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El ministro de Energía y Minas afirmó que República Dominicana transformó su modelo de expansión eléctrica, apostando por la inversión privada para fortalecer la generación, atraer industrias estratégicas y garantizar la seguridad energética del futuro.

República Dominicana está redefiniendo la forma en que planifica su crecimiento energético. Así lo planteó el ministro de Energía y Minas, Joel Santos, durante su participación en REM 2026, donde aseguró que el país ha evolucionado hacia un modelo en el que el Estado actúa como facilitador de las inversiones y el sector privado asume el liderazgo en la ejecución de los proyectos de generación eléctrica. Según explicó, esta estrategia ha permitido acelerar la expansión del sistema energético nacional y responder a las necesidades de una economía que continúa creciendo y diversificándose.

Durante su intervención, Santos destacó que el nuevo esquema de colaboración público-privada ha sido determinante para impulsar la transformación del sector. "A nosotros nos toca regular, nos toca empujar, pero al sector privado, principalmente, le toca ejecutar", señaló. Como ejemplo, mencionó el crecimiento registrado en las energías renovables, cuya capacidad instalada pasó de 555 megavatios en 2020 a más de 2,000 megavatios en la actualidad, expansión impulsada mayoritariamente por capital privado. Para el funcionario, este resultado demuestra que la participación del sector empresarial ha sido clave para movilizar inversiones que difícilmente habrían podido ser asumidas únicamente por el Estado.

Más allá de la expansión de la generación, el ministro planteó un cambio de visión sobre la relación entre energía y desarrollo económico. Explicó que históricamente el sistema eléctrico reaccionaba a medida que aumentaba la demanda, pero advirtió que el nuevo escenario exige anticiparse al crecimiento. "La pregunta ya no es si vas a tener energía. La pregunta es si tienes energía", afirmó. En ese contexto, sostuvo que contar con capacidad energética disponible será fundamental para atraer inversiones de alto valor agregado en sectores como los centros de datos, los semiconductores, la manufactura avanzada y la minería. Como referencia, recordó que operaciones como las de Barrick Gold demandan por sí solas más de 200 megavatios de energía.

Santos agregó que el desafío no se limita a aumentar la generación eléctrica. También será necesario fortalecer las redes de transmisión y desarrollar sistemas de almacenamiento energético que permitan garantizar la estabilidad del sistema y acelerar la integración de fuentes renovables. El almacenamiento, afirmó, será uno de los factores decisivos para alcanzar la meta nacional de que el 30 % de la energía inyectada al sistema provenga de fuentes renovables para 2030, consolidando así una matriz energética más sostenible, competitiva y preparada para acompañar el crecimiento económico del país durante las próximas décadas.

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