La selección española derrotó por 1-0 a Argentina con un gol de Ferran Torres en la prórroga y consiguió la segunda estrella de su historia. La final representó, además, el relevo simbólico entre Lionel Messi y Lamine Yamal, dos figuras unidas por una fotografía tomada 19 años antes.
España volvió a proclamarse campeona del mundo 16 años después de su consagración en Sudáfrica 2010. El conjunto dirigido por Luis de la Fuente venció por 1-0 a Argentina en Nueva Jersey, levantó su segunda Copa Mundial y confirmó el crecimiento de una generación que ya había ganado la Eurocopa de 2024.

El único gol del encuentro fue marcado por Ferran Torres en el minuto 106. El delantero del Barcelona, quien había comenzado la final como suplente, recibió una asistencia de Nico Williams y superó al guardameta Emiliano Martínez durante el segundo tiempo de la prórroga.
Argentina disputó la fase decisiva del partido con diez jugadores, luego de que Enzo Fernández fuera expulsado por doble amonestación en el minuto 93. Pese a la inferioridad numérica, el equipo dirigido por Lionel Scaloni mantuvo el empate hasta la aparición de Torres.
España controló la mayor parte del encuentro y terminó con 20 remates, 12 de ellos dirigidos al arco. Argentina no consiguió disparar a portería durante los 90 minutos reglamentarios y concentró buena parte de sus esfuerzos en cerrar los espacios interiores.
El título estuvo respaldado por una defensa que solamente recibió un gol durante los ocho partidos del campeonato. Unai Simón completó 650 minutos consecutivos sin encajar y estableció la mejor serie de un portero español en la historia de los mundiales.
La victoria recordó la final de Johannesburgo 2010, cuando Andrés Iniesta marcó ante Países Bajos durante la prórroga. Dieciséis años más tarde, Ferran Torres ocupó ese lugar con otro gol en el tiempo suplementario y entregó a España la segunda estrella de su camiseta.
Messi y Lamine Yamal, la imagen de dos generaciones
La final también estuvo marcada por el encuentro entre Lionel Messi, de 39 años, y Lamine Yamal, de 19. Ambos protagonizaron una de las historias más particulares del torneo debido a una fotografía tomada en 2007, cuando el futbolista español tenía apenas cinco meses.
La imagen correspondió a una campaña solidaria organizada por el diario Sport y UNICEF. Messi tenía entonces 20 años y comenzaba a consolidarse en el primer equipo del Barcelona. La familia de Yamal había sido seleccionada para participar en un calendario benéfico junto con jugadores del club catalán.
Diecinueve años después, ambos futbolistas se enfrentaron en una final mundialista. Messi llegó como capitán de la selección campeona en Catar 2022, ganador de ocho Balones de Oro y referente de una época. Yamal disputó su primera Copa del Mundo y se convirtió en el jugador más joven que consiguió los títulos de la Eurocopa y el Mundial.

El encuentro no tuvo un enfrentamiento individual permanente entre los dos. España redujo los espacios de Messi mediante el trabajo de Cucurella, Laporte y Cubarsí, mientras Argentina estableció coberturas para impedir que Yamal recibiera con libertad cerca del área.
El atacante del Barcelona terminó el campeonato con un gol, dos premios como mejor jugador de partido y una participación determinante en la jugada del penalti ante Francia en semifinales. También asumió funciones defensivas y se adaptó a encuentros en los que encontró menos espacios para desarrollar su capacidad de desborde.
Messi, por su parte, marcó ocho goles y condujo a Argentina hasta su segunda final consecutiva. Ni el capitán ni Lionel Scaloni confirmaron su retiro internacional después del partido. El entrenador señaló que el futbolista continuaría en la selección hasta que él mismo decidiera cerrar su ciclo.
La final, sin embargo, fue considerada como la probable despedida mundialista del argentino. Messi había presentado el encuentro mediante una publicación titulada “El último tango”, aunque mantuvo abierta la posibilidad de continuar vinculado al equipo nacional.
Las carreras de ambos seguirán caminos diferentes en sus clubes. Messi mantiene contrato con Inter Miami hasta 2028, mientras que Lamine Yamal renovó con el Barcelona hasta junio de 2031. El club español situó al joven atacante como una de las figuras centrales de su proyecto deportivo.
Los premios que dejó el Mundial
La FIFA eligió a Rodri como el mejor jugador del campeonato. El mediocampista participó en los ocho encuentros de España y completó 726 minutos. Su trabajo permitió ordenar la salida del equipo, administrar los ritmos y proteger a una formación que utilizó laterales con proyección ofensiva.
Unai Simón recibió el premio al mejor guardameta, después de haber encajado solamente un gol durante el torneo. Su rendimiento fue acompañado por una defensa que mantuvo el arco invicto en siete de sus ocho presentaciones.
El reconocimiento al mejor jugador joven correspondió a Pau Cubarsí. El defensor del Barcelona fue titular en los ocho partidos, acumuló 750 minutos y se consolidó como una de las piezas destinadas a sostener el próximo ciclo de la selección.
Kylian Mbappé obtuvo la Bota de Oro con diez anotaciones. Mikel Oyarzabal fue el máximo goleador español, con cinco tantos, y alcanzó una cifra que anteriormente solo habían conseguido Emilio Butragueño y David Villa con España en una misma edición mundialista.
Ferran Torres recibió el premio al mejor jugador de la final. Su gol lo incorporó a la historia de la selección junto a Iniesta, autor de la anotación que había entregado a España su primer título mundial. RFEF
La Real Federación Española de Fútbol también recibió US$50 millones por la conquista del campeonato, la mayor cantidad destinada al ganador de una Copa Mundial. Argentina obtuvo US$33 millones como finalista, Inglaterra recibió US$29 millones por el tercer puesto y Francia sumó US$27 millones tras finalizar en la cuarta posición.
La distribución total del torneo alcanzó los US$871 millones, de los cuales US$655 millones estuvieron vinculados al rendimiento deportivo. Las cantidades individuales destinadas a los futbolistas dependieron de los acuerdos internos establecidos entre la RFEF y la plantilla.
Una base preparada para el Mundial de 2030

La composición del plantel español permitió proyectar la continuidad de buena parte de sus integrantes. Lamine Yamal y Pau Cubarsí tendrán 23 años en 2030, cuando España sea uno de los países anfitriones de la siguiente Copa Mundial.
Gavi llegará a ese torneo con 25 años; Víctor Muñoz, con 26; Yeremy Pino, con 27; Nico Williams, con 28; y Álex Baena y Joan García, con 29. Pedro Porro y Ferran Torres tendrán 30 años.
Pedri tendrá 27 y podrá mantenerse como una de las referencias del mediocampo. Eric García llegará con 29 y Dani Olmo con 32. Unai Simón alcanzará los 33, mientras que Rodri, Fabián Ruiz, Mikel Merino y Mikel Oyarzabal estarán entre los 33 y 34 años.
La continuidad de los futbolistas de mayor edad dependerá de su rendimiento, condición física y presencia en sus respectivos clubes. Aymeric Laporte, Borja Iglesias, Marcos Llorente y Alejandro Grimaldo formaron parte del sector más veterano de una plantilla que deberá incorporar nuevos nombres durante los próximos cuatro años.
El Mundial también mostró algunos movimientos internos. Cubarsí se convirtió en titular y fue elegido como el mejor joven del torneo; Pedro Porro ganó espacio en el lateral derecho; Álex Baena aumentó su participación durante las eliminatorias; y Joan García se integró al grupo tras destacar en LaLiga, aunque no disputó minutos.
La renovación no requerirá sustituir a toda la generación campeona al mismo tiempo. La edad de la plantilla permitirá introducir jugadores por posiciones y conservar una estructura construida durante los últimos años.
El Barcelona fue el club con mayor representación al aportar ocho campeones: Joan García, Eric García, Pau Cubarsí, Gavi, Pedri, Dani Olmo, Ferran Torres y Lamine Yamal. Athletic Club, Atlético de Madrid, Real Sociedad y otros equipos españoles también contribuyeron con jugadores formados en sus estructuras.
El papel de LaLiga no se limitó a los futbolistas que permanecían en el torneo español. Las academias de Barcelona, Athletic, Real Sociedad, Villarreal, Valencia, Atlético de Madrid y Real Madrid participaron en la formación de jugadores que posteriormente desarrollaron sus carreras en la Premier League, la Bundesliga, la Ligue 1 y otras competiciones europeas.
Luis de la Fuente también representó la continuidad del proceso. Antes de asumir la selección absoluta, había dirigido a España en las categorías sub-19 y sub-21, con las que consiguió títulos europeos. Varios integrantes del plantel campeón habían trabajado con él durante su etapa juvenil.
El entrenador disputó la final en su partido número 50 y, a los 65 años, se convirtió en el técnico de mayor edad que ganó una Copa del Mundo. Durante su gestión, España enlazó 38 encuentros sin derrotas y reunió los títulos de la Eurocopa 2024 y el Mundial 2026.
Después de la final, De la Fuente evitó adelantar decisiones sobre su futuro y señaló que el siguiente objetivo sería el partido de septiembre ante Inglaterra por la Liga de Naciones. La selección deberá afrontar posteriormente el nuevo ciclo europeo y la preparación del Mundial de 2030.
La RFEF todavía no había presentado un programa definitivo para la defensa del título. Las primeras decisiones estarán relacionadas con la continuidad del cuerpo técnico, la incorporación progresiva de jugadores jóvenes, la administración de las cargas físicas y el mantenimiento de la conexión entre las selecciones formativas y el equipo absoluto.
En ese escenario también apareció el caso de Marc Cucurella. El defensor había declarado antes de la final que, si España ganaba el campeonato, llamaría a Luis de la Fuente para comunicarle su retiro de la selección porque ya habría conseguido una Eurocopa y un Mundial.
La declaración fue realizada en tono distendido y no representó un anuncio oficial de retirada. Después del título, Cucurella se refirió principalmente a otra promesa: tatuarse el rostro del entrenador. La prensa española consideró que el lateral continuaría formando parte del equipo nacional. AS
España cerró el campeonato con su segunda estrella, tres reconocimientos individuales principales y una plantilla con margen para mantenerse competitiva hasta 2030. La imagen de Messi y Yamal resumió el momento de transición: una de las figuras más importantes de la historia completó probablemente su último Mundial frente al jugador llamado a liderar la nueva generación.

