En el marco de Bridal & Resorts Runway, celebrado en Live Aqua Punta Cana, conversamos con José Forteza, voz autorizada de moda y con los diseñadores Mich Román, Lil Céspedes y Jeanette Limas. Sus miradas revelan cómo el clima, las bodas de destino, el turismo y la vida dentro de los resorts están impulsando una estética propia, antesala de Punta Cana Fashion Week 2026.
Punta Cana no solo se construye con hoteles, playas, restaurantes y grandes inversiones turísticas. También se construye a través de una imagen, de una forma de celebrar, de relacionarse con el clima y de vestir los diferentes momentos que acompañan la experiencia del destino. Desde una boda frente al mar hasta una cena dentro de un resort, la moda comienza a ocupar un espacio cada vez más visible en la identidad del principal polo turístico de República Dominicana.

Ese proceso fue el centro de las conversaciones sostenidas durante Bridal & Resorts Runway, una convocatoria que reunió en Live Aqua Punta Cana a diseñadores, especialistas y representantes de la industria de las bodas y la moda resort. Más allá de la pasarela, el encuentro permitió observar cómo el Caribe condiciona y, al mismo tiempo, libera la creatividad: vestidos más fluidos, sastrería tropical, colores vinculados al mar, prendas versátiles y nuevas interpretaciones de la etiqueta formal.
Las voces de José Forteza, Mich Román, Lil Céspedes y Jeanette Limas trazan un diagnóstico común: Punta Cana todavía no es una capital consolidada de la moda, pero posee los ingredientes para convertirse en una plataforma con identidad y alcance internacional. Su clima, infraestructura hotelera, volumen turístico y posicionamiento como destino de bodas crean una demanda que va mucho más allá del traje de los novios.
José Forteza: una voz autorizada para comprender el momento

Editor, productor y figura reconocida dentro de la comunicación especializada en moda, José Forteza ha desarrollado una extensa trayectoria vinculada a publicaciones de Condé Nast como Vogue, GQ y Architectural Digest para México y Latinoamérica. Nacido en Cuba y conectado profesionalmente con República Dominicana, su experiencia editorial le permite observar el desarrollo de la moda dominicana desde una perspectiva regional e internacional.
Forteza distingue entre la madurez alcanzada por la moda dominicana y el proceso particular que vive Punta Cana. Recordó la trayectoria construida por plataformas como Dominicana Moda y RD Fashion Week, pero señaló que en el principal destino turístico del país la relación entre moda y hotelería comenzó a adquirir mayor fuerza en años recientes.
“Hace, digamos, cinco años que la industria del turismo se viene percatando de lo importante que es la moda para polarizar la atención hacia un polo turístico”, expresó.
Para el editor, Punta Cana está en una etapa inicial, pero ya muestra señales concretas de crecimiento.
“Está en un punto de comienzo, pero un punto de comienzo en el que ya empieza a coger fuerza. El momento en que convoca a diseñadores, de donde quiera que vengan, para un hecho importantísimo como es el bridal dentro de un destino como este, ya es esperanzador y muy positivo”, señaló.
Su apreciación encuentra respaldo en el calendario que comienza a conformarse alrededor del destino. Tras Bridal & Resorts Runway, Punta Cana Fashion Week anunció su edición del 12 al 15 de noviembre de 2026, con énfasis en moda resort, trajes de baño y propuestas internacionales.
La boda no termina en el vestido de novia
Una de las principales ideas planteadas por Forteza es que la moda nupcial debe entenderse como un universo económico y creativo mucho más amplio que el vestido de la novia.
“República Dominicana, gracias al nicho de bodas, ya que es un lugar favorito de la gente para celebrar, ha tenido un margen excelente para que crezca justamente ese nicho”, explicó.
Luego introdujo una de las afirmaciones más contundentes de la conversación: “El universo bridal es gigantesco”.

No se trata únicamente de vestir a quienes contraen matrimonio. También intervienen los padrinos, damas, familiares, invitados y acompañantes, además de todas las prendas requeridas antes y después de la ceremonia: cenas de bienvenida, fiestas junto a la piscina, actividades de playa, brunch, sesiones fotográficas y luna de miel.
“Está la ropa del resto de la gente que va a un evento, a una fiesta de bodas, y después está todo lo que te pones cuando te vas a tu luna de miel”, puntualizó Forteza.
Esta amplitud ofrece espacio para diseñadores emergentes, firmas especializadas, estilistas, boutiques, sastres, productores, modelos y proveedores. De ese modo, la boda de destino se convierte en una cadena de valor, capaz de vincular la industria creativa con la hotelería y el turismo.
El clima cambia las reglas de la elegancia
Casarse en Punta Cana obliga a revisar los códigos tradicionales. El calor, la humedad, la brisa, la arena y los espacios abiertos modifican la selección de siluetas, telas y accesorios. La ceremonia puede conservar su carácter formal, pero necesita adaptarse al entorno.
Según Forteza, las parejas que eligen estos destinos suelen ser jóvenes y estar dispuestas a romper con la etiqueta convencional. Esa libertad permite sustituir las estructuras rígidas por propuestas más frescas, funcionales y personales.
“Hay que hacer variaciones sobre el tema de lo que es el traje más formal”, afirmó. “Ya no estamos en la etiqueta a la que nos acostumbraron las bodas tradicionales”.
Esto puede observarse en velos reinterpretados, vestidos cortos, siluetas inspiradas en otras décadas, trajes transformables y prendas que pueden volver a utilizarse después de la celebración.
La renovación también introduce una discusión sobre sostenibilidad. Forteza destacó que, cuando el traje nupcial abandona su construcción más ortodoxa, puede transformarse, reformarse y acompañar a quien lo lleva durante otros momentos de su vida, evitando que una prenda elaborada para una sola ocasión termine olvidada.
Lil Céspedes: fluidez, nácar y elegancia tropical

Lil Céspedes, propietaria de Lanóvea Bridal, posee experiencia directa en el mercado de vestidos de novia y en el comportamiento de las parejas que llegan a República Dominicana. Junto con Masculino Formal, la firma ha participado en importantes plataformas nupciales del país, incluida RD Bridal Week 2026.
Céspedes introdujo un matiz importante: aunque Punta Cana recibe un gran volumen de bodas, muchas novias extranjeras llegan al hotel con su vestido previamente adquirido. Sin embargo, la moda dominicana comienza a atraer clientas internacionales que viajan al país específicamente para buscar sus prendas.
“Ya en Santo Domingo hemos comenzado a recibir, no necesariamente novias de destino que vienen a República Dominicana, sino que estamos siendo destino para moda”, explicó.
La especialista mencionó clientas procedentes de Bahamas, Venezuela, Brasil y Puerto Rico que compran en territorio dominicano antes de regresar a celebrar sus bodas en sus países.
“La moda dominicana se está comenzando a ver. Qué bello venir a nuestra isla, que de paso sirva como viaje de turismo, y encontrar que estamos muy adelantados en cuanto a moda”, señaló.
Para Céspedes, el origen de la novia y el lugar de la ceremonia influyen directamente en el vestido. En un clima tropical, las telas fluidas, la caída y la suavidad adquieren protagonismo, aunque esto no obliga a renunciar a la estructura ni al glamour.
“Si te vienes a una boda de destino, con el calor y todo, vimos en pasarela telas fluidas, con caída, con suavidad. Pero también presentamos una novia más estructurada, más glamorosa, con detalles de perlas”, explicó.
Su propuesta, denominada Mar de Nácar, extendió ese concepto hacia la moda masculina. Los tonos gris, azul y verde tomaron como referencia los reflejos de las perlas y el paisaje marino.
“Así es el Caribe: somos color, somos vibrantes, pero sin perder esa formalidad y elegancia que tiene el caballero”, expresó Céspedes.
Mich Román: el horizonte convertido en geometría

El diseñador dominicano Mich Román, director creativo de Mimichmo, ha desarrollado una identidad vinculada a la geometría, el origami y el teselado. Su trabajo ha tenido presencia en plataformas internacionales y lo llevó a colaborar con Ágatha Ruiz de la Prada durante una edición de New York Fashion Week.
Román tuvo a su cargo la apertura de la pasarela y presentó una colección inspirada directamente en el paisaje de Punta Cana.
“La colección está inspirada en la geometría del horizonte, en las formas que podemos apreciar en el cielo y en el contraste de luz entre el mar y sus olas”, detalló.
La intención, explicó, fue tomar esas formas y llevarlas a una expresión sencilla que pudiera realzar la identidad de quien utiliza cada pieza. Su trabajo conecta el espectáculo propio de la pasarela con la posibilidad de convertir la propuesta conceptual en prendas comerciales.
“La mayoría de las pasarelas busca dar un espectáculo, mostrar la máxima capacidad creativa que tenemos como diseñadores y aterrizar esa conceptualización a piezas comerciales, para que cada persona pueda aportarle el valor de ser quien las lleva”, señaló.
Esa declaración refleja uno de los desafíos de la moda dominicana: transformar el talento creativo en una industria capaz de producir, comercializar y exportar.
Para Román, la moda forma parte de la experiencia turística porque proyecta la cultura del país y genera interés sobre su identidad.
“Todo lo que se exporta del país es lo que despierta el interés de los extranjeros por venir a conocer nuestra cultura”, afirmó. “Parte de lo que nosotros hacemos en su momento se convertirá en la historia, la cultura y el folclore de República Dominicana”.
También defendió la moda como lenguaje personal: cada pieza que una persona elige contribuye a comunicar quién es y cómo se siente.
Jeanette Limas: talento dominicano con proyección internacional

La cuarta mirada corresponde a Jeanette Limas, diseñadora dominicana formada en patronaje en Santo Domingo y posteriormente en Altos de Chavón, Parsons School of Design y Fashion Institute of Technology. Trabajó en equipos creativos vinculados a Urban Zen, de Donna Karan, y Jolibe Atelier, ha presentado colecciones en New York Fashion Week y fue finalista del programa Making the Cut, conducido por Heidi Klum y Tim Gunn.
Su propuesta se caracteriza por el drapeado, las formas orgánicas y una inspiración asociada a la naturaleza y las emociones.
“La inspiración siempre parte del amor”, expresó durante Bridal & Resorts Runway. “Todas las piezas son bien orgánicas, están muy cerca de mi corazón. Siempre hago cosas inspiradas en la naturaleza, en los sentimientos y en el amor, que mueve el mundo de alguna manera”.
Limas representa, además, el vínculo entre el talento formado en República Dominicana y los mercados internacionales. La diseñadora valoró lo que significa abrirse camino fuera de su país sin desvincularse de su origen.
“Es un privilegio ir a un país que no es el de nosotros, poder hacer tu espacio, sembrar una semillita en otra tierra y verla crecer”, manifestó. “Yo soy dominicana. Los premios de allá los llevo cerca de mi corazón, pero el reconocimiento cuando te lo da tu país tiene otra dimensión”.
Su diagnóstico sobre el desarrollo de la industria pone el foco en la inversión. A su juicio, República Dominicana posee talento suficiente, pero necesita estructuras comerciales y respaldo económico que permitan producir prendas accesibles, colaborar con grandes tiendas y abrir oportunidades para nuevos creadores.
“La moda mueve gente y mueve dinero. Aquí tenemos el talento y todo lo que se necesita, pero hace falta el apoyo para poder despegar, hacer piezas más asequibles o trabajar para marcas y tiendas grandes que puedan apoyar nuevos talentos”, señaló.
Del traje de baño a la cena: el universo resort
La oportunidad de Punta Cana no se limita a la moda nupcial. José Forteza amplió el análisis hacia otros dos segmentos estrechamente conectados: el beachwear y el resort wear.
La experiencia de un huésped incluye playa y piscina, pero también restaurantes, actividades, celebraciones y vida nocturna. Cada uno de esos espacios exige prendas cómodas para el clima, aunque suficientemente cuidadas para mantener la elegancia asociada a un destino de alto estándar.
“Estás en un hotel como este. No es solo irte a la playa y a la boda. Después te vas a cinco restaurantes y quieres ir de una manera agradable, pero que no sea como te vistes para ir a un buen restaurante en el centro de una ciudad”, explicó Forteza.
La clave, afirmó, es que la ropa comunique: “Estoy de vacaciones, estoy relajado o relajada, estoy disfrutando”.
En ese espacio aparece el resort wear como una categoría capaz de incorporar vestidos ligeros, conjuntos de lino, camisas, pantalones amplios, túnicas, sombreros, sandalias, accesorios y piezas que transitan con facilidad entre el día y la noche.
Forteza también reivindicó prendas tradicionales del Caribe como la chacabana o guayabera, cuya versatilidad permite nuevas interpretaciones tanto para hombres como para mujeres. En lugar de copiar códigos extranjeros, Punta Cana puede recurrir a su clima y a la cultura regional para desarrollar un lenguaje reconocible.
Una industria que puede crecer junto con el destino

La moda vinculada a Punta Cana reúne estética, turismo, cultura y economía. No se trata únicamente de organizar pasarelas dentro de hoteles, sino de crear conexiones entre diseñadores, comercios, productores, artesanos, modelos, estilistas, fotógrafos y visitantes.
“La moda es una industria que alimenta muchísimas bocas”, sostuvo Forteza, al subrayar su capacidad de generar empleo y movimiento económico.
Bridal & Resorts Runway mostró que las condiciones naturales del destino no son una limitación, sino el punto de partida de una propuesta propia. El calor conduce a telas más ligeras; el horizonte se transforma en geometría; el mar inspira colores y texturas; las bodas abren espacio para nuevos códigos y el resort amplía las posibilidades de uso.
Previo a Punta Cana Fashion Week 2026, el desafío será convertir esas expresiones todavía dispersas en una industria articulada. Punta Cana ya posee el escenario, el público y la capacidad de convocatoria. El siguiente paso consiste en transformar el destino que inspira la moda en un lugar que también la diseña, la produce y la exporta.

