La importancia de los protocolos preventivos ha sido destacada por especialistas internacionales en protección contra incendios. La National Fire Protection Association (NFPA) ha señalado que los sistemas de detección temprana, alarmas automáticas y planes de evacuación constituyen la primera línea de defensa para reducir riesgos en edificaciones de alta ocupación, como hoteles y resorts.
Para Lorraine Carli, vicepresidenta de Divulgación y Defensa de la NFPA, "los sistemas de rociadores automáticos y las alarmas de humo salvan vidas porque permiten ganar tiempo crítico para la evacuación". La especialista ha insistido en que la prevención debe comenzar mucho antes de una emergencia, mediante inspecciones periódicas, capacitación y mantenimiento constante de las instalaciones.
En la misma línea, la U.S. Fire Administration (USFA) sostiene que los hoteles modernos deben integrar la seguridad desde la etapa de diseño. "La detección temprana y la rápida notificación a los ocupantes son factores decisivos para reducir lesiones y pérdidas humanas durante un incendio", señala el organismo en sus recomendaciones para establecimientos hoteleros.
Desde la perspectiva del turismo, expertos coinciden en que los incidentes aislados no definen el desempeño general de un destino. El ex secretario general de la Organización Mundial del Turismo (OMT), Taleb Rifai, ha señalado en diversas intervenciones que "la seguridad y la confianza son los pilares fundamentales de la experiencia turística". Cuando ocurre una emergencia, agrega, la respuesta institucional y la transparencia son tan importantes como la prevención.

En República Dominicana, representantes del sector hotelero han destacado reiteradamente la fortaleza de los protocolos existentes. La Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (ASONAHORES) ha sostenido que la industria turística dominicana mantiene estándares internacionales de operación y trabaja permanentemente junto a organismos públicos y privados para fortalecer la seguridad de visitantes y colaboradores.
Para el ingeniero y especialista en gestión de riesgos José Rubiera, quien ha participado en múltiples análisis sobre emergencias y resiliencia en el Caribe, los eventos extremos permiten extraer lecciones que fortalecen los sistemas. "La mejor emergencia es aquella que se previene", ha señalado en distintas instancias públicas, destacando la necesidad de revisar continuamente protocolos, infraestructura y capacidad de respuesta.
La reflexión que deja el caso Bayahíbe apunta precisamente en esa dirección. Si bien la investigación continúa y corresponde a las autoridades determinar las causas exactas del incendio, el episodio vuelve a poner sobre la mesa la importancia de la fiscalización permanente, la capacitación del personal y la actualización constante de los sistemas de protección.
"Los accidentes pueden ocurrir en cualquier lugar del mundo; lo que distingue a una industria madura es su capacidad para aprender de ellos y fortalecer sus estándares", coinciden expertos en gestión hotelera consultados por organismos internacionales del sector.
Con la investigación aún abierta, la prioridad debe seguir siendo la seguridad de los turistas y colaboradores. La confianza que sostiene al turismo dominicano no se construye negando los riesgos, sino demostrando que la industria cuenta con estándares, supervisión, capacidad de respuesta y una mejora continua orientada a proteger a quienes eligen el país como destino.

