El campo Corales de Puntacana Resort será escenario de la competencia de golf de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. La elección convierte a La Altagracia en subsede de la cita regional y reafirma su posicionamiento como uno de los principales destinos de turismo deportivo del Caribe.
PUNTA CANA. Aunque el centro operativo de los Juegos estará en Santo Domingo, una de sus competencias más relevantes se trasladará hasta el Este del país. El golf de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe se disputará en el campo Corales de Puntacana Resort, en la provincia La Altagracia, del 25 al 28 de julio.
La designación otorga a Punta Cana un papel directo en el programa deportivo de Santo Domingo 2026. Corales recibirá a 24 golfistas de 14 países, quienes competirán durante cuatro jornadas por las medallas individuales masculinas y femeninas.
El torneo se desarrollará bajo la modalidad Stroke Play individual a 72 hoyos, con una ronda diaria de 18 hoyos y sin corte. Ganará el jugador que complete las cuatro rondas con el menor número acumulado de golpes. En caso de empate por alguna de las medallas, se disputará una definición hoyo por hoyo.
Un escenario probado por el PGA TOUR

La elección de Corales no es casual. El campo fue diseñado por el reconocido arquitecto estadounidense Tom Fazio e inaugurado en 2010. Cuenta con 18 hoyos, seis de ellos frente al mar Caribe, y combina acantilados, bahías naturales, lagos interiores y canteras de coral.
Sus tres hoyos finales forman el denominado “Codo del Diablo”, considerado uno de los cierres más exigentes y visualmente impactantes del golf caribeño.
Además, Corales es la sede del Corales Puntacana Championship, primer torneo oficial del PGA TOUR celebrado en República Dominicana. Su edición de 2026 reunió a 144 jugadores y distribuyó una bolsa de US$4 millones, la más alta entregada por un evento deportivo en el país.
Apenas una semana después de recibir a profesionales del PGA TOUR y el DP World Tour, el campo volverá a abrirse a una competencia internacional. Esta vez estarán en juego las medallas de la principal cita multideportiva de Centroamérica y el Caribe.
Las cartas dominicanas
República Dominicana estará representada por los profesionales Willy Pumarol y Juan José Guerra en la rama masculina, mientras que María Fernanda Fernández competirá en la categoría femenina.

Pumarol y Guerra llegan con experiencia en circuitos internacionales y participaron recientemente en el Corales Puntacana Championship, disputado en este mismo escenario. El conocimiento del campo puede transformarse en una ventaja frente a jugadores que tendrán un período más breve de adaptación.
Fernández representa la nueva generación del golf dominicano. La integrante de la selección juvenil viene de obtener el tercer lugar en el Caribbean Amateur Junior Golf Championship, torneo que reunió a atletas de ocho países.
La selección tenía contemplada también la participación de Shanel Rodríguez, pero un problema de salud impidió su incorporación definitiva al torneo, según informó la Federación Dominicana de Golf.
Punta Cana frente a 14 países
Además de República Dominicana, competirán representantes de Bahamas, Barbados, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Jamaica, México, Panamá, Puerto Rico, Santa Lucía, Trinidad y Tobago y Venezuela.
La presencia de estas delegaciones convierte a La Altagracia en una extensión territorial de los Juegos. Atletas, entrenadores, oficiales técnicos y acompañantes permanecerán en Punta Cana durante el período de entrenamiento y competencia.
Las prácticas oficiales comenzaron el 23 de julio, seguidas de una segunda jornada de reconocimiento y de la reunión técnica. La primera ronda se disputará el sábado 25 y la definición de las medallas está programada para el martes 28.
El papel de La Altagracia
El rol de la provincia va más allá de prestar un campo de competencia. La elección de Corales confirma la capacidad de Punta Cana para recibir eventos deportivos sujetos a exigencias técnicas internacionales y conecta los Juegos con el principal destino turístico de República Dominicana.
La provincia dispone de infraestructura hotelera, conectividad aérea y campos de golf reconocidos internacionalmente. Esta combinación permite vincular el deporte de alto rendimiento con la promoción turística y amplía el impacto de una competencia que, por su denominación, podría percibirse como concentrada exclusivamente en Santo Domingo.
La celebración del torneo también representa una oportunidad para acercar el golf a nuevos públicos. Aunque la disciplina mantiene una imagen asociada a circuitos privados, su presencia en los Juegos la incorpora a una competencia nacional de alcance masivo y permite observar a jugadores dominicanos disputando medallas frente a representantes de toda la región.
Una vitrina para el turismo deportivo
Punta Cana ha construido durante los últimos años una agenda deportiva que incluye golf profesional, tenis internacional, pesca, triatlón, carreras y competencias acuáticas. La llegada de Santo Domingo 2026 refuerza esa proyección.
Corales pasa, en cuestión de días, de recibir un torneo del PGA TOUR a convertirse en escenario de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Esa continuidad demuestra que La Altagracia no solo posee campos de reconocimiento internacional, sino también capacidad operativa para integrarse al calendario de las grandes competencias.
Cuando el primer jugador salga al campo este sábado, Punta Cana será oficialmente territorio de Santo Domingo 2026. Allí se disputarán seis medallas —dos de oro, dos de plata y dos de bronce— y también estará en juego la posibilidad de consolidar a la provincia como uno de los principales centros de golf y turismo deportivo de la región.

