Asonahores plantea que el próximo gran desafío del sector es lograr que el crecimiento de visitantes se traduzca en más empleo, producción nacional, inversión y oportunidades para las comunidades dominicanas.
Santo Domingo.– En un país donde el turismo se ha consolidado como uno de los principales motores de generación de divisas, inversión y actividad económica, el desafío ya no consiste únicamente en atraer más visitantes. La nueva tarea es lograr que ese crecimiento se traduzca en mayores oportunidades para los dominicanos y tenga un impacto cada vez más amplio en la economía nacional.
Ese fue uno de los principales mensajes de la Asociación de Hoteles y Turismo de la República Dominicana (Asonahores) con motivo del Día Mundial del Turismo, al destacar que detrás de cada turista que llega al país existe una extensa cadena que conecta hoteles y destinos con productores agropecuarios, transportistas, comerciantes, industrias, suplidores, trabajadores y pequeñas y medianas empresas.
La reflexión llega en un momento de expansión del sector. Entre enero y agosto de 2026, la República Dominicana recibió 8,556,415 visitantes, un crecimiento de 6.9 % respecto al mismo período del año anterior, de acuerdo con cifras divulgadas por el Ministerio de Turismo.
Para Asonahores, mantener ese ritmo es importante, pero resulta igualmente determinante ampliar la capacidad del turismo para generar beneficios fuera de los grandes complejos hoteleros y llevar nuevas oportunidades hacia más comunidades, regiones y sectores productivos.
“El turismo tiene un valor que se siente mucho antes de que un visitante llegue a su hotel. Está en el productor que abastece una cocina, en el transporte que conecta destinos, en el talento que ofrece un servicio y en los negocios que crecen alrededor de cada experiencia. Nuestro compromiso es que ese impacto llegue cada vez a más dominicanos”, afirmó Juan Bancalari, presidente de Asonahores.
Más turismo, pero también más producción dominicana
La dimensión de esa cadena productiva es significativa.
Durante 2025, la actividad turística generó más de RD$220,000 millones en compras de bienes y servicios nacionales, según Asonahores. Son recursos que vinculan directamente al turismo con sectores como la agropecuaria, la industria, el comercio, el transporte y una amplia red de empresas proveedoras.
Esa relación adquiere especial importancia para la República Dominicana porque plantea la posibilidad de que una mayor proporción del consumo generado por millones de visitantes permanezca dentro de la economía nacional.
El objetivo, según la visión planteada por la asociación, es que el crecimiento turístico impulse también la producción dominicana: desde alimentos que pueden ser suministrados a hoteles y restaurantes hasta servicios tecnológicos, construcción, logística, manufactura, entretenimiento y experiencias desarrolladas por emprendedores locales.
Asonahores ha señalado anteriormente que el fortalecimiento de esos encadenamientos productivos es uno de los caminos para ampliar el impacto económico de la industria y permitir que más empresas dominicanas participen como suplidoras del sector.
Un imán para la inversión
El turismo continúa además desempeñando un papel relevante en la atracción de capital hacia la República Dominicana.
Durante el primer semestre de 2026, el sector recibió 20.1 % de la inversión extranjera directa captada por el país, de acuerdo con cifras del Banco Central.
La institución monetaria mantiene al turismo entre los sectores que forman parte de sus estadísticas de inversión extranjera y de generación de divisas, mientras el país continúa ampliando y diversificando su oferta turística.
Ese proceso ya no se limita a destinos tradicionales. El desarrollo turístico se extiende hacia nuevas zonas y modalidades, incluyendo turismo inmobiliario, cruceros, gastronomía, experiencias culturales y proyectos vinculados con comunidades y naturaleza.
El propio presidente de Asonahores ha señalado entre las prioridades del sector el fortalecimiento de destinos como Puerto Plata, Samaná, La Romana, Santo Domingo y Pedernales, junto con la diversificación de la oferta turística nacional.
El reto: que el éxito turístico llegue más lejos
El crecimiento, sin embargo, trae consigo nuevos desafíos.
Formar suficiente talento para responder a una industria en expansión, aumentar la participación de proveedores dominicanos, elevar la productividad, mejorar las infraestructuras y preservar playas, costas y ecosistemas son asuntos cada vez más vinculados con la competitividad turística.
Asonahores considera que los próximos años deben concentrarse precisamente en fortalecer la formación de los trabajadores, incorporar más suplidores locales, diversificar los destinos y proteger los recursos naturales que forman parte esencial del atractivo de República Dominicana.
La sostenibilidad cobra particular relevancia para un país cuya oferta turística depende en gran medida de sus playas, recursos costeros y biodiversidad. Entre los retos identificados por representantes del propio sector figuran la gestión de costas, el manejo de residuos sólidos y fenómenos como el sargazo.
La apuesta es que el turismo pueda continuar creciendo sin comprometer los activos naturales que permiten precisamente sostener ese crecimiento.
Inteligencia artificial entra en la agenda turística
El debate sobre el futuro del sector incorpora este año otro elemento: la tecnología.
El Día Mundial del Turismo 2026 se celebra bajo el lema “Agenda digital e inteligencia artificial para rediseñar el turismo”, una agenda que coloca sobre la mesa la transformación que ya está provocando la inteligencia artificial en la manera en que los viajeros descubren destinos, reservan servicios y diseñan sus experiencias.
Para República Dominicana, esta transformación representa una oportunidad para mejorar servicios, hacer más competitivas a las empresas y dar mayor visibilidad a destinos y negocios que tradicionalmente han permanecido fuera de los principales circuitos turísticos.
Asonahores sostuvo que la innovación puede facilitar mejores experiencias para los visitantes y crear nuevas posibilidades para trabajadores y empresas dominicanas, siempre que la tecnología se utilice colocando a las personas en el centro del desarrollo.
La propia asociación ha comenzado a impulsar iniciativas vinculadas con esa transformación, como la integración en 2026 de una plataforma digital especializada para conectar empresas turísticas con trabajadores y mejorar los procesos de reclutamiento y contratación del sector.
En un escenario en el que República Dominicana continúa sumando visitantes e inversiones, la discusión sobre turismo comienza así a moverse más allá de las cifras récord.
La pregunta para los próximos años será cuánto de ese crecimiento logra transformarse en empleos de mayor calidad, nuevos negocios, más producción nacional, destinos diversificados y oportunidades económicas para las comunidades dominicanas.
Para Asonahores, alcanzar ese objetivo requerirá mantener una coordinación permanente entre Gobierno, sector privado, trabajadores, suplidores y comunidades.
Porque el próximo gran récord del turismo dominicano podría no medirse únicamente en cantidad de visitantes, sino en cuántos dominicanos logran participar y beneficiarse de su crecimiento.

