El país superó los 7.7 millones de visitantes entre enero y julio de 2026. Conectividad aérea, inversión hotelera, competitividad, cercanía con Norteamérica y una coordinación público-privada explican el avance. Sin embargo, el modelo enfrenta tareas pendientes en saneamiento, movilidad, sostenibilidad ambiental, capital humano y distribución territorial de sus beneficios.

La República Dominicana volvió a superar sus propios registros turísticos. Según las cifras presentadas por el Ministerio de Turismo y difundidas por Bávaro News, 921,718 turistas llegaron por vía aérea durante julio de 2026, mientras que el acumulado de visitantes —incluyendo pasajeros de cruceros— superó los 7.7 millones entre enero y julio.
El resultado se produce en un escenario internacional marcado por guerras, tensiones comerciales, incertidumbre económica y mayores costos energéticos. El desempeño plantea una pregunta que va más allá de la promoción oficial: ¿qué está haciendo República Dominicana para crecer cuando otros destinos enfrentan dificultades?
El ministro de Turismo, David Collado, ha relacionado esta resistencia con la estabilidad de los polos turísticos, la capacidad de recuperar conectividad y la respuesta coordinada entre autoridades y empresas.
“En medio de un conflicto bélico, como el que está viviendo el mundo con Irán, y en medio de la guerra que continúa entre Rusia y Ucrania, República Dominicana viene del mejor mes de enero, mejor mes de marzo, mejor mes de abril y mejor mes de mayo, y tenemos el mejor inicio de año de toda la historia del turismo”.
La declaración fue ofrecida por Collado al analizar la situación internacional y el comportamiento del sector durante 2026.
Una tendencia que ya venía tomando fuerza

El récord de julio no constituye un fenómeno aislado. Durante el primer semestre de 2026, República Dominicana recibió 6,616,671 visitantes, un 7.7 % más que en el mismo periodo de 2025 y un 11 % por encima de 2024.
De ese total, 4,963,542 llegaron por vía aérea y 1,653,129 por vía marítima. Al presentar esos resultados, Collado proyectó que el país podría cerrar 2026 con alrededor de 12 millones de visitantes.
“Esas dos llegadas nos dan el gran número de 6,616,671 visitantes durante estos primeros seis meses y nos llevan a proyectar que alcanzaremos los 12 millones a final de año. Un verdadero récord”.
Las cifras fueron presentadas por el Ministerio de Turismo y publicadas por la Presidencia de la República.
Existe, sin embargo, una precisión importante: un turista aéreo que permanece varias noches no genera el mismo impacto económico que un crucerista que visita el país durante algunas horas. Ambos se contabilizan dentro del total de visitantes, pero deben analizarse por separado al medir gasto, estadía, ocupación hotelera e impacto sobre el empleo.
El Banco Central confirma el impacto económico
El Banco Central de la República Dominicana respalda la incidencia del crecimiento turístico sobre la actividad económica. La entidad informó que el valor agregado de hoteles, bares y restaurantes creció 4.6 % interanual en junio de 2026, impulsado principalmente por el aumento de pasajeros no residentes.
Durante ese mes, el país recibió 816,512 turistas por vía aérea. En el primer semestre, el flujo acumulado llegó a aproximadamente 4.96 millones, para un crecimiento cercano al 10 % frente al mismo periodo del año anterior.
El Banco Central atribuyó parte de ese comportamiento a las estrategias orientadas a consolidar los mercados tradicionales y ampliar los países de procedencia de los visitantes.
“Este desempeño favorable refleja los resultados de las estrategias de promoción turística implementadas por el Ministerio de Turismo, orientadas a fortalecer la presencia del país en los principales mercados emisores y a ampliar la diversificación de los países de origen de los visitantes”.
La institución también ha advertido que las tensiones geopolíticas pueden elevar el precio del petróleo, las tarifas aéreas y los costos operativos. No obstante, considera que la economía dominicana conserva capacidad de respuesta.
“La economía dominicana cuenta con fundamentos sólidos, un sistema financiero estable y un sector privado resiliente que, junto con la coordinación de las políticas monetaria y fiscal, permitirán afrontar los desafíos del entorno externo”.
Los datos forman parte del informe económico del Banco Central correspondiente a junio de 2026.
Conectividad: una ventaja determinante
Una de las principales explicaciones del crecimiento es la conectividad aérea. República Dominicana está situada a pocas horas de Estados Unidos, Canadá, Puerto Rico, Colombia y otros mercados latinoamericanos. Esa ubicación se combina con aeropuertos internacionales, acuerdos aeronáuticos y una política orientada a ampliar rutas y frecuencias.
En los primeros cinco meses de 2026, Punta Cana concentró el 66 % de las llegadas turísticas por vía aérea, consolidándose como la principal puerta internacional del país.
Entre enero y abril, el Aeropuerto Internacional de Punta Cana registró 30,636 operaciones, cerca del 38 % de la actividad aeroportuaria nacional. Durante ese periodo, el sistema dominicano movilizó más de 7.6 millones de pasajeros y mantuvo conexiones con 74 países, según estadísticas del Instituto Dominicano de Aviación Civil.
El presidente de la Junta de Aviación Civil, Héctor Porcella, ha vinculado la expansión con el trabajo sostenido entre las autoridades y las compañías aéreas.
“La colaboración continua con las aerolíneas y otros actores del sector aeronáutico ha permitido expandir las rutas aéreas, aumentando significativamente las oportunidades de viaje de los usuarios dominicanos”.
La JAC llegó a registrar hasta 200 frecuencias aéreas diarias, reflejo de un mercado con capacidad para conectar destinos tradicionales y nuevas ciudades emisoras.
La conectividad también ha compensado pérdidas puntuales. Collado reconoció que la salida o reducción de operaciones de algunas aerolíneas provocó la pérdida de miles de asientos, pero nuevas frecuencias de otras compañías permitieron recuperar capacidad.
Hoteles, precios y un producto fácil de comercializar
La segunda explicación es la existencia de una planta hotelera consolidada, especialmente en Punta Cana, Bávaro, Bayahíbe, La Romana y Puerto Plata. El modelo “todo incluido” ofrece previsibilidad de costos, infraestructura concentrada y capacidad para atender grandes volúmenes de viajeros.
Entre enero y mayo de 2026, Bávaro–Punta Cana alcanzó una ocupación hotelera promedio del 88 %, mientras Bayahíbe llegó al 92 % y La Romana al 90 %. En mayo, aun fuera de la temporada alta tradicional, la ocupación de Bávaro–Punta Cana se situó en un 77 %.
A ello se agrega una relación competitiva entre precio, calidad y accesibilidad. Frente a otros destinos insulares del Caribe, República Dominicana ofrece una mayor cantidad de habitaciones, diferentes segmentos de precios, paquetes que integran vuelos y alojamiento y una competencia activa entre cadenas hoteleras.
La feria Dominican Annual Tourism Exchange, DATE 2026, reunió a más de 200 empresas, compradores de más de 20 mercados emisores y miles de reuniones comerciales. Para el primer vicepresidente de Asonahores, Javier Tejada, la llegada de visitantes también es resultado de una maquinaria comercial permanente.
“DATE es la principal herramienta de comercialización turística del país. Aquí se concretan negocios que se traducen en miles de visitantes adicionales cada año, fortalecen la ocupación hotelera y generan un impacto directo en la economía dominicana”.
Las declaraciones fueron entregadas durante la inauguración de la feria turística en Bávaro.
Diversificar permitió reducir riesgos

Aunque Estados Unidos continúa siendo el principal mercado, República Dominicana ha fortalecido su presencia en Canadá, Argentina, Colombia, Chile, Brasil, México y Puerto Rico.
En abril, Collado informó que el mercado canadiense crecía un 17 %, Estados Unidos un 10 %, México un 52 % y que Argentina, Colombia, Chile y Brasil avanzaban a doble dígito. También reportó resultados positivos en España, Italia, Reino Unido y Alemania.
“El turismo dominicano está en su mejor momento; todos los mercados emisores están en números azules, pese a la situación que vive el mundo”.
“Nos vamos al mercado europeo y tenemos números positivos en España, Italia, Inglaterra y en Alemania”.
Las declaraciones fueron ofrecidas durante DATE 2026 y forman parte de la información oficial difundida por la Presidencia.
La diversificación ayuda a compensar retrocesos puntuales, pero no elimina completamente la dependencia. En junio, Estados Unidos todavía representó el 53 % de los turistas, seguido por Colombia con 8 %, Canadá con 7 % y Puerto Rico y Argentina con 5 % cada uno.
La proximidad con Norteamérica es una ventaja en tiempos de incertidumbre: los vuelos son más cortos, existe una gran oferta de asientos y el destino está ampliamente posicionado. Sin embargo, una desaceleración estadounidense o un fuerte aumento del combustible tendría efectos directos sobre las llegadas.
El peso económico supera la hotelería
El turismo impulsa construcción, transporte, comercio, servicios financieros, agricultura, entretenimiento y entrada de divisas. El Consejo Mundial de Viajes y Turismo, WTTC, estimó que el sector podría aportar más de US$21,000 millones a la economía dominicana, equivalentes al 15.8 % del PIB, y sostener cerca de 893,000 empleos.
La presidenta y directora ejecutiva del WTTC, Julia Simpson, destacó el posicionamiento alcanzado por el país.
“República Dominicana continúa demostrando un liderazgo ejemplar en la región, consolidándose como un destino turístico de referencia internacional”.
Para Frank Rainieri, fundador de Grupo Puntacana y miembro del Comité Ejecutivo del WTTC, el resultado no puede explicarse sin la relación entre el Estado y el empresariado.
“Este desempeño es el resultado de la estrecha colaboración público-privada lograda en el turismo dominicano, para impulsar este renglón de la economía, que tan directamente impacta en la reducción del índice de pobreza”.
Las estimaciones y declaraciones fueron publicadas por el Consejo Mundial de Viajes y Turismo.
De Punta Cana hacia nuevos destinos
Otra razón del avance es la diversificación del producto. Al turismo de playa se agregan los cruceros, la Ciudad Colonial, el golf, la gastronomía, los eventos, el turismo de lujo y nuevos polos como Miches y Pedernales.
La operación de nuevos puertos y la futura utilización de La Romana como puerto base durante todo el año pueden aumentar el impacto económico del turismo marítimo. Un pasajero que inicia o termina su crucero en República Dominicana tiene mayores posibilidades de utilizar hoteles, restaurantes y transporte que quien realiza una escala de pocas horas.
El reto consiste en lograr que Punta Cana funcione como una puerta de entrada hacia otros territorios y no como un circuito aislado. Diversificar no significa debilitar el principal destino, sino distribuir mejor las oportunidades y reducir la concentración.
Las tareas pendientes detrás del récord
La primera tarea es transformar el crecimiento de las llegadas en mayor valor económico y bienestar local. Contar visitantes no basta. El país debe medir cuánto gastan, cuánto tiempo permanecen, qué proporción de ese gasto llega a pequeñas empresas y comunidades y cuánto permanece efectivamente en la economía dominicana.
La segunda es mejorar la infraestructura. En Bávaro–Punta Cana, el crecimiento urbano y hotelero ha superado, en algunos sectores, la capacidad de los servicios públicos. El abastecimiento de agua, el alcantarillado, el drenaje, la recolección de residuos, la movilidad y el acceso a vivienda para los trabajadores son asuntos directamente relacionados con la competitividad turística.
El Banco Interamericano de Desarrollo mantiene en ejecución el Programa Integral de Agua Potable, Saneamiento Universal y Reúso para Punta Cana–Bávaro. Su propósito es ampliar el acceso al agua segura, incrementar la cobertura de saneamiento y proteger el acuífero costero.
La magnitud de esta intervención demuestra que el próximo salto turístico dependerá tanto de las obras básicas como de la promoción internacional.
Medioambiente, sargazo y resiliencia
La presión ambiental constituye otra advertencia. El manejo del sargazo, la erosión de las playas, la protección de arrecifes, la utilización de agua, la disposición de residuos y la ocupación del litoral necesitan políticas permanentes.
Una playa limpiada durante la mañana puede volver a recibir sargazo horas después. La remoción hotelera mejora la experiencia inmediata, pero no resuelve el problema regional ni sustituye las barreras, el monitoreo y la disposición ambientalmente segura de la macroalga.
El cambio climático también aumenta la exposición a huracanes, lluvias extremas, erosión e interrupciones en la conectividad. La inversión futura deberá considerar infraestructura resistente y sistemas de respuesta capaces de proteger tanto a los visitantes como a las comunidades.
Empleos, capacitación y calidad del crecimiento
La expansión también exige más técnicos, cocineros, personal hotelero, conductores, guías, profesionales tecnológicos y administradores. El desafío no es solamente encontrar trabajadores, sino ofrecer formación, salarios competitivos, transporte, vivienda y oportunidades de crecimiento profesional.
El WTTC y el BID identifican el talento, la infraestructura resiliente, la conectividad, la transformación digital, el entorno empresarial y el acceso al financiamiento como condiciones necesarias para sostener el turismo regional.
El gerente del Sector de Productividad, Comercio e Innovación del BID, Fabrizio Opertti, planteó que el turismo debe ser tratado como parte de una política productiva más amplia.
“Estamos integrando el turismo a la agenda productiva del BID y BID Invest, reconociendo su potencial transformador. En colaboración con nuestros socios del sector privado, trabajamos para generar resultados concretos: más inversión, empleo y crecimiento regional”.
La declaración fue entregada en el marco de la creación de un grupo de trabajo conjunto entre el BID y el WTTC.
El desafío ya no es solamente recibir más turistas
República Dominicana se convirtió en una referencia turística porque combinó posición geográfica, conectividad, inversión hotelera, competitividad de precios, promoción constante, coordinación público-privada y capacidad de adaptación.
Esa estructura le permitió seguir creciendo mientras los conflictos internacionales afectaban rutas, combustibles y decisiones de viaje. Sin embargo, el éxito futuro no puede medirse únicamente por el número de personas que cruzan un aeropuerto o desembarcan de un crucero.
El indicador decisivo será cuánto valor deja cada visitante, cuántos empleos formales genera, qué oportunidades llegan a las comunidades y cuánto se protege el territorio que sostiene la actividad.
El gran desafío después del récord es pasar de un turismo medido por volumen a otro evaluado por su calidad, productividad, distribución y sostenibilidad.

