En una conversación exclusiva con Punta Cana TV, el meteorólogo Luis Carrera, jefe de Meteorología de Noticiero Telemundo 51 Miami, explica por qué la caída de granizo en Bayahíbe llamó la atención, pero no necesariamente corresponde a un hecho fuera de lógica climática. El episodio ocurrió en medio de una jornada de fuertes lluvias, tormentas eléctricas y alertas meteorológicas en distintas zonas de República Dominicana.
La caída de granizo en Bayahíbe, en la zona este del país, sorprendió a residentes y visitantes en medio de un escenario meteorológico particularmente inestable. Sin embargo, para el meteorólogo Luis Carrera, el fenómeno no debe leerse simplemente como una anomalía aislada, sino como la consecuencia de una combinación atmosférica específica que también ayudó a explicar las lluvias intensas registradas en otras zonas de República Dominicana. Ese lunes, el país permanecía bajo la incidencia de una vaguada asociada a un sistema frontal, con alertas activas y pronósticos de aguaceros, tronadas, ráfagas de viento y posibles granizadas en distintos puntos del territorio.
En conversación exclusiva con Punta Cana TV RD, Carrera situó el origen del evento en una dinámica regional más amplia. “La principal razón de lo que pasó en República Dominicana fue la presencia de un frente”, explicó. Según detalló, se trató de un sistema que previamente había dejado lluvias en el sur de Florida y en sectores de Cuba, y que luego se desplazó más al sur hasta quedar prácticamente estacionario entre Puerto Rico y República Dominicana. A su juicio, ahí estuvo la clave: “En esta época del año los frentes ya no traen tanta energía… no son capaces de seguir avanzando. Se quedan como pegados ahí”.
Esa condición, añadió, mantuvo durante varios días un ambiente de mucha nubosidad, lluvia y actividad fuerte sobre el noreste del Caribe, especialmente sobre La Española y Puerto Rico. Es decir, lo de Bayahíbe no ocurrió al margen de lo que vivía el resto del país, sino dentro de un episodio de inestabilidad más amplio. De hecho, las autoridades mantuvieron niveles de alerta por lluvias en gran parte del territorio, mientras los efectos de la vaguada y del sistema frontal seguían generando preocupación por inundaciones urbanas y crecidas repentinas.
Sobre el punto que más asombró a la población, la caída de hielo en una zona turística del Caribe, Carrera fue claro: “Por supuesto que llama mucho la atención ver caer hielo en el Caribe, pero no es tan extraño cuando el proceso es el correcto”. En su explicación, el fenómeno se produce cuando coinciden mucha humedad, calentamiento importante en superficie y un movimiento convectivo ascendente capaz de empujar la humedad hacia niveles muy altos y fríos de la atmósfera. Allí, esa humedad se congela, forma granizo y, si las piedras alcanzan el tamaño suficiente, logran llegar hasta el suelo sin derretirse completamente.
“Cuando la masa de aire es capaz de levantarse mucho, llega a niveles muy altos y muy fríos. Y como son tan fríos, la humedad que llega hasta esos niveles se congela y se forman esos granizos”, señaló. Luego precisó que no toda piedra de hielo que se forma en altura alcanza a tocar tierra: muchas se derriten antes y terminan cayendo como lluvia. “Cuando la piedra de granizo es tan grande, no se alcanza a derretir y es capaz de alcanzar el suelo. Eso fue lo que pasó en República Dominicana”, afirmó.
En esa misma línea, Carrera relacionó el episodio con otro fenómeno que suele acompañar tormentas intensas: la microrráfaga. Explicó que se trata de una masa de aire que, tras elevarse, se enfría bruscamente, se vuelve pesada y cae con violencia hacia el suelo. “Así como cae el agua, así como cae el granizo, cae también esa masa de aire fuerte y rápido hacia el suelo”, indicó. Al impactar la superficie, esa corriente se expande horizontalmente y genera ráfagas intensas de viento. “Son sumamente peligrosas”, advirtió, sobre todo en entornos sensibles como un aeropuerto, donde pueden comprometer una maniobra de aterrizaje.
El evento registrado en Bayahíbe, además, se produjo en un contexto de lluvias acumuladas ya muy significativas para esa localidad. De acuerdo con reportes divulgados tras el fenómeno, en lo que va de 2026 Bayahíbe acumula 1,392.9 milímetros de lluvia, una cifra que supera el promedio anual histórico de 970 milímetros. Solo en abril, el acumulado informado asciende a 113.8 milímetros. Ese dato ayuda a entender que el episodio no apareció en un ambiente seco o aislado, sino en una atmósfera ya cargada de humedad.
El fenómeno del Niño y su impacto en la temporada ciclónica
La conversación con Luis Carrera también permitió proyectar la mirada hacia los próximos meses, cuando la atención comienza a desplazarse hacia la temporada ciclónica. Frente a la consulta sobre el impacto de El Niño en el Caribe, el meteorólogo sostuvo que la principal señal es una eventual disminución en la cantidad total de ciclones tropicales. “Lo más importante para el Caribe, asociado al fenómeno de El Niño, es que la cantidad total de ciclones tiende a ser más baja”, explicó.
Sin embargo, el experto insistió en que una temporada con menos sistemas no debe confundirse con una temporada inocua. “Hace falta un solo sistema tropical para que tengamos una mala temporada”, subrayó. Y reforzó la idea con una advertencia directa para el este del país: “Si hay un huracán en el año y ese huracán le pega a Punta Cana, va a ser una mala temporada para Punta Cana, a pesar de que la temporada haya estado tranquila”.
El mensaje de fondo, según Carrera, es que no hay espacio para la complacencia. Aunque el número total de ciclones pueda resultar menor al promedio, el riesgo local no desaparece. “No hay que relajarse ni olvidarse de la temporada de huracanes porque el pronóstico esté señalando que va a ser una temporada más tranquila”, sostuvo. A eso sumó otra precisión importante: una menor actividad ciclónica no implica, necesariamente, una temporada seca para República Dominicana. “Yo no asociaría un evento Niño a una menor cantidad de lluvias en el Caribe”, dijo, recordando que las precipitaciones en la región también responden a ondas tropicales y ondas del este, fenómenos que seguirán presentes.
Así, el episodio de granizo en Bayahíbe deja una doble lectura. Por un lado, fue un hecho que rompió la expectativa cotidiana de quienes asocian el Caribe exclusivamente con calor y lluvia líquida. Pero, por otro, no fue un evento inexplicable. La explicación entregada por Luis Carrera apunta a una combinación precisa de frente estacionario, humedad abundante, calentamiento, desarrollo vertical de nubosidad y fuerte inestabilidad atmosférica. En otras palabras, llamativo sí; imposible, no.

