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Los sondeos muestran una ventaja opositora en la intención de voto al Congreso y una baja aprobación presidencial. A tres semanas de las elecciones de medio término, las cifras dibujan un escenario difícil para los republicanos, aunque no aseguran quién controlará ambas cámaras.

Las encuestas ponen a Donald Trump bajo presión antes de las elecciones de medio término del 3 de noviembre. Según cifras de Reuters/Ipsos citadas por Reuters el 12 de octubre, el 43% de los electores registrados prefiere a los demócratas para el Congreso, frente al 35% que respalda a los republicanos. Son ocho puntos de diferencia en una medición nacional, que refleja el clima electoral sin determinar cuántos escaños ganará cada partido.

La evaluación del presidente también muestra debilidad. Una encuesta de Financial Times y Focaldata, realizada del 2 al 4 de octubre, situó su aprobación en 34%. Además, el 45% consideró que Trump dificulta las posibilidades de victoria de los candidatos republicanos. El estudio consultó por internet a 2.275 electores registrados, con un margen de error informado de ±2,5 puntos porcentuales.

La economía aparece como un punto especialmente sensible. En el mismo estudio, aproximadamente uno de cada cuatro consultados aprobó la gestión presidencial del empleo y la economía, y cerca de uno de cada cinco respaldó su manejo de la inflación. Sin embargo, el desgaste no implica una ruptura total con el partido: el 80% de quienes votaron por Trump en 2024 todavía manifestó intención de apoyar al candidato republicano de su distrito.

En el Senado, las encuestas presentan escenarios distintos según el estado. Reuters informó el 12 de octubre que los sondeos recientes mostraban al demócrata Troy Jackson cuatro puntos por delante de Susan Collins en Maine, mientras Roy Cooper mantenía ventaja en Carolina del Norte. En Ohio, ambos candidatos habían encabezado distintas mediciones; en Alaska, Mary Peltola aparecía empatada o por delante de Dan Sullivan. Estas diferencias muestran que una ventaja nacional opositora puede traducirse en contiendas locales mucho más ajustadas.

La lectura política es que los demócratas llegan mejor posicionados en los sondeos nacionales y Trump enfrenta un desgaste que puede afectar a sus candidatos. Pero la aprobación presidencial y la intención de voto al Congreso miden cosas diferentes. La primera evalúa su gestión; la segunda registra preferencias electorales. Ninguna, por sí sola, establece la composición del próximo Congreso: ese resultado dependerá de las elecciones en cada distrito y estado.

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