La transformación de la emblemática intersección aparece contemplada dentro de un programa nacional de seguridad vial financiado.
PUNTA CANA. La rotonda de Punta Cana, una de las intersecciones más importantes y conflictivas de la región Este, está contemplada para ser intervenida dentro del Programa de Implementación de la Política Nacional de Seguridad Vial, financiado mediante un préstamo de US$200 millones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Se trata de mucho más que una rotonda. Es la puerta de entrada terrestre al principal destino turístico de la República Dominicana y el punto donde confluyen los vehículos que se desplazan hacia el Aeropuerto Internacional de Punta Cana, Bávaro, Verón, Cap Cana y la Autopista del Coral.
Por esa conexión también circula buena parte del tránsito procedente de Santo Domingo, La Romana, Bayahíbe y otros destinos turísticos del Este. Automóviles particulares, autobuses de empleados y turistas, taxis, motocicletas y vehículos pesados coinciden diariamente en una infraestructura cuestionada durante años por su diseño y por la velocidad con la que algunos conductores llegan hasta ella.
El programa financiado por el BID fue aprobado en julio de 2025 y el contrato del préstamo fue firmado el 29 de abril de 2026. Su objetivo es mejorar la seguridad de la red vial principal, intervenir puntos de alta accidentalidad y fortalecer la regulación y fiscalización del transporte.

Sin embargo, que la rotonda aparezca vinculada al programa no significa que exista ya una obra lista para comenzar. Hasta el momento no se han presentado públicamente los estudios definitivos, los planos, el presupuesto específico, la licitación ni la fecha de ejecución. Tampoco se ha confirmado oficialmente si la solución será un elevado, un paso a desnivel o una reorganización completa de la intersección.
Un punto crítico advertido durante años
Un estudio realizado por el Ministerio de Obras Públicas en 2023 identificó ocho puntos críticos en el Corredor Turístico del Este: tres en la Autovía del Este y cinco en la Autopista del Coral. Entre los problemas detectados en la rotonda de Punta Cana se encuentran la colocación de asfalto sin niveles claramente definidos y la deficiente integración de la autopista con las vías de Bávaro y Punta Cana.
El ingeniero civil Juan José Castilla, especialista en infraestructura y seguridad vial, ha calificado esta intersección como uno de los puntos más críticos del corredor. Castilla sostiene que su diámetro, superior a los 150 metros, es excesivo frente a los parámetros utilizados para las rotondas modernas de dos carriles.
El experto también ha cuestionado la geometría de sus entradas y la ausencia de elementos capaces de obligar a los vehículos a reducir la velocidad antes de incorporarse.
“Lo que tenían que hacer es volverla lógica, hacerla más pequeña y aprovechar la infraestructura existente para lograr mayor seguridad”, planteó Castilla al analizar las condiciones de la rotonda.
Según los criterios técnicos citados por el especialista, una rotonda moderna debe contar con líneas claras de “ceda el paso” y entradas diseñadas con deflexiones e isletas que reduzcan la velocidad. Su evaluación sostiene que la intersección de Punta Cana no cumple adecuadamente con esos principios.
El ingeniero Pavel Santana Suero, director del Instituto de Transporte, Tránsito y Movilidad de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, también ha señalado que los puntos críticos deben ser identificados y corregidos mediante auditorías de seguridad vial y mejoras de infraestructura.
Santana advierte, no obstante, que las condiciones físicas de las carreteras son solo una parte del problema. El exceso de velocidad, la falta de fiscalización y la escasa educación vial continúan entre las principales causas de siniestros en el país.
Las cifras del corredor
No existe una estadística pública reciente que permita determinar cuántos accidentes han ocurrido exclusivamente dentro de la rotonda. Los datos disponibles corresponden principalmente al corredor completo, por lo que no deben atribuirse únicamente a esta intersección.
Durante 2024 fallecieron 38 personas en la Autopista del Coral y otras 40 en la Autovía del Este, para un total de 78 víctimas. En los primeros meses de 2025 se habían registrado otras 17 muertes entre ambas vías, según datos divulgados a partir del estudio de los puntos críticos.
El Observatorio Permanente de Seguridad Vial registra, además, cinco fallecidos en la Autovía del Coral durante 2026. La cifra corresponde a toda la carretera y no específicamente a la rotonda.
Los incidentes recientes mantienen viva la preocupación. El pasado 6 de agosto una patana se volcó en las inmediaciones de la rotonda, en medio del tránsito habitual. Aunque no se reportaron personas heridas, el episodio volvió a poner bajo observación la circulación de vehículos pesados por esta intersección.
Una intervención que debe mirar al futuro
La posible transformación de la rotonda llega en un momento de crecimiento acelerado para Punta Cana. El aumento de la población, la expansión inmobiliaria, el movimiento del aeropuerto y la consolidación del destino turístico ejercen cada vez más presión sobre una infraestructura concebida para volúmenes de tránsito muy inferiores a los actuales.
Una intervención de esta magnitud deberá resolver tanto la seguridad como la movilidad. No bastará con sustituir la rotonda por una estructura distinta si el nuevo diseño no organiza correctamente los accesos, reduce los conflictos entre carriles y contempla el tránsito futuro.
Punta Cana necesita una solución técnicamente sustentada, con estudios de volumen vehicular, auditoría de seguridad, señalización adecuada y capacidad para responder al crecimiento de las próximas décadas.
La intención de intervenir uno de los puntos viales más delicados del destino ya aparece respaldada por un programa y un financiamiento reales. Ahora falta convertir esa intención en planos, presupuesto, calendario y una obra concreta.

