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La interpretación de “Cuando se ama” junto a Zulinka Pérez no fue un gesto improvisado. Detrás del momento más emotivo del concierto de Laura Pausini en Santo Domingo existía una historia marcada por la pérdida, la memoria y el poder emocional de la música.

Los homenajes más sinceros no siempre se planifican como espectáculo. A veces nacen de una emoción íntima, de una imagen imposible de olvidar o de una canción que adquiere un significado completamente distinto después de una pérdida.

Eso fue lo que ocurrió entre Laura Pausini, Zulinka Pérez y la memoria de Rubby Pérez.

Durante su concierto en Santo Domingo, la cantante italiana invitó al escenario a Zulinka, hija del legendario merenguero dominicano, para interpretar “Cuando se ama”. El momento fue recibido como uno de los grandes instantes emocionales de la noche, pero su verdadero significado comenzó mucho antes del concierto.

Según contó la propia Pausini ante el público, alguien le hizo llegar un video grabado durante el velorio de Rubby Pérez. En esas imágenes aparecía Zulinka cantando precisamente “Cuando se ama” en despedida de su padre. La escena impactó profundamente a la artista italiana.

La canción dejó entonces de ser solo una balada romántica. Se transformó en un puente emocional entre una hija y la ausencia de su padre.

Ahí comenzó realmente el homenaje.

Pausini entendió que no se trataba únicamente de recordar a un artista dominicano admirado por generaciones, sino de acompañar un duelo desde la música. Su decisión de invitar a Zulinka al escenario tuvo precisamente ese sentido: convertir una interpretación privada, nacida en el dolor familiar, en un acto colectivo de memoria frente al público dominicano.

Por eso el momento resultó tan poderoso.

No fue un tributo construido desde la solemnidad tradicional, sino desde la sensibilidad. Laura Pausini no interpretó una canción de Rubby Pérez ni realizó un segmento formal de homenaje. Escogió algo más íntimo: cantar junto a la hija del artista la misma canción que ella había utilizado para despedirlo.

Antes de comenzar el dueto, la cantante italiana habló de Rubby Pérez como “una de las personas más especiales” nacidas en República Dominicana y aseguró que ahora “canta desde el cielo”. Las palabras provocaron una ovación inmediata del público, que entendió rápidamente que no estaba presenciando una colaboración más dentro del concierto, sino un momento profundamente humano.

La escena también reveló otra dimensión del homenaje: la capacidad de la música para atravesar idiomas, géneros y culturas. Laura Pausini, una artista italiana con una carrera global ligada al pop romántico, terminó conectando emocionalmente con una de las figuras más queridas del merengue dominicano a través del dolor de una familia y de una canción compartida.

Quizás por eso el momento trascendió rápidamente las redes sociales y se convirtió en uno de los episodios más comentados del concierto. No solo por la carga emocional del encuentro, sino porque recordó algo esencial: los homenajes más genuinos suelen nacer cuando la música deja de ser entretenimiento y se convierte en compañía.

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